Este conocimiento, oh Rey!
Noviembre 16th, 2008 Posted in Digitalización | 1 Comment »Sócrates:
-“Este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y aumentará su memoria.Pues se ha inventado como un remedio de la sabiduría y la memoria”. “Oh Theuth -replicó aquel-, excelso invnetor de las artes, unos son capaces de dar al ser a los inventos del arte, y otros de discernir en qué medida son ventajosos o perjudiciales para quienes van a hacer uso de ellos. Y ahora tu, como padre que eres de las letras, dijiste con cariño a ellas el efecto contrario al que producen. Pues este invento dará origen en las almas de quienes lo aprendan al olvido, por descuido del cultivo de la memoria, ya que los hombres, por culpa de la confianza en la escritura, serán traídos al recuerdo desde fuera, por unos caracteres ajenos a ellos, no desde dentro, por su propio esfuerzo. Así que, no es un remedio para la memoria, sino para suscitar el recuerdo lo que es tu invento. Apariencia de sabiduría y no sabiduría verdadera procuras a tus discípulos. Pues habiendo oído hablar de muchas cosas sin instrucción, darán la impresión de conocer muchas cosas, a pesar de seer en su mayoría unos perfectos ignorantes; y serán fastidiosos de tratar, al haberse convertido, en cez de sabios, en hombres con la presunción de serlo”.
Sócrates:
-“Los sacerdotes del templo de Zeus de Dodona, dijeron que las primeras palabras proféticas habían procedido de una encina. A los hombres de entonces, pues, como no eran tan sabios como vosotros los jóvenes, les bastaba en su simplicidad con oír a una encina o a una piedras, con tal de que dijesen la verdad. Pero a ti tal vez te interese quién es y de dónde es el que habla. Pues no atiendes únicamente a si las cosas son tal como las dice o de otra manera. La idea de que de las letras derivará algo incierto y permanente, está probablemente lleno de gran ingenuidad y desconoce la profecía de Ammón, al creer que las palabras escritas son capaces de hacer algo más que de hacerse recordar a quien conoce el tema sobre el que versa lo escrito. Pues eso, Fedro, lo terrible que tiene la escritura, y que es en verdad igual a lo que ocurre con la pintura. En efecto, los productos de ésta se yerguen como si estuvieran vivos, pero si se les pregunta algo, se callan con gran solemnidad. Lo mismo les pasa a las palabras escritas. Se creería que hablan como si pensaran, pero si se les pregunta con afán de informarse sobre algo de lo dicho, expresan tan sólo una cosa que siempre es la misma. Por otra parte, basta con que algo se haya escrito una sola vez, para que el escrito circule por todas partes lo mismo entre los entendidos que entre aquellos a los que no le concierne en absoluto, sin que spa decir a quienes les debe interesar y a quienes no. Y cuando es maltratado, o reprobado injustamente, constantemente necesita de la ayuda de su padre, pues por sí solo no es capaz de defenderse ni de socorrerse a sí mismo. ¿Cuál sería el discurso hermano legítimo a éste? Aquel que unido al conocimiento se escribe en el alma del que aprende; aquel que por un lado sabe defenderse a sí mismo, y por otro hablar o callar ante quienes conviene”.
Sócrates:
-“Hasta que no se conozca la verdad de todas y cada una de las cosas sobre las que se habla o se escribe; se tenga la capacidad de definir la cosa en cuanto tal en su totalidad; se sepa, después de definirla, dividirla en especies hasta llegar a lo invisible; se haya llegado de la misma manera a un discernimiento de la naturaleza del alma; se descubra la especie de discurso apropiada a cada naturaleza; se componga y se adorne según ello el discurso; aplicando discursos abigarrados y en todos los tonos al alma abigarrada, y simple a la simple; hasta ese momento, en la medidas que la lectura sea tratada, en la medida que lo permite su naturaleza, con arte, tanto en su aplicación a la enseñanza como en su aplicación a la persuasión”.
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